domingo, 18 de agosto de 2013

PASAMOS POR CALLES... COMIMOS EN LA ALDEA

El miércoles pasado salimos de excursión. Ya cercanas las fiestas de Alcublas era un buen día para recorrer un trozo de la Serranía.
Fuimos a Calles, pasamos por la mañana por el acueducto de la Peña Cortada, de allí a Chelva. Tomamos unas cervezas en el bar del Santuario de la Virgen del Remedio y ya de allí marchamos a Calles para comer en La Aldea. No habíamos reservado con antelación, lo hicimos esa misma mañana pues no teníamos seguridad de poder ir todos.
http://www.restaurantelaaldea.es/index.htm
La Aldea ya es un restaurante conocido nuestro. No por ello deja de sorprendernos. Llevábamos idea de probar su famoso pica-pica pero no recordamos que se sirve exclusivamente por la noche. Dio igual, con su carta nos manejamos bien.
Íbamos seis personas, por lo que lo más sensato era pedir tres entrantes al centro y ya cada uno decidir su plato de carta.
El primer entrante elegido fue una ensalada de tomate con ventresca de atún y queso manchego. La urgencia de los comensales por abrir fuego nos impidió fotografiar la ensalada. Ya con el resto de entrantes fuimos más precavidos y pudimos inmortalizarlos.


La morcilla de Burgos, servida de forma individual fue el segundo de los entrantes. Sobre la misma sirven unas patatas fritas con huevo a la plancha rematadas con un pimiento de padrón. Impresionante.


Y el último entrante fue la fogaccia con tomate natural y calamares que nos sorprendió agradablemente. La combinación de sabores está muy cuidada y la textura de la fogaccia muy bien conseguida.
Una vez terminamos los entrantes nos fuimos preparando para el plato principal. Aquí fue cuando ya cambiamos las cervezas por un vino tinto.


El elegido fue un Ribera del Duero, LÓPEZ CRISTOBAL. El López Cristobal Roble fue galardonado con el Gran Baco de Oro Premio Luis Hidalgo, mejor vino de España de la cosecha 2011.
Y ya procedimos con los platos...


Este bacalao en costra con vizcaína fue uno de los elegidos. Excelente presentación y un sabor intenso...


Dos de nuestros amigos pidieron lasaña de gambas. El plato ardía, y se quemaron en más de una ocasión. Impacientes!!!


La pluma ibérica con jamón la elegimos dos más. La combinación del jamón ibérico con la carne nos hizo pedir una botella más de López Cristobal. Plato sabroso y consistente.


Y faltaban los raviolis de foie y setas. Toda una delicia y una sorpresa.
Pues bien, llegó la hora de los postre. La oferta de postres es muy ámplia y para no andar con discusiones, decidimos probar varios de ellos aunque no al centro, sino de forma individualizada en raciones menores.


Dulce de leche... sin comentarios.


Helado de mascarpone cubierto de chocolate. Una cucharita para cada uno, aunque a más de uno le pese...


Carpaccio de piña relleno de helado de plátano. Siempre dicen que la piña rebaja, por lo que la dejamos para el final...
Una vez tomado el café e infusiones, descubrimos una peculiar garrafa de ginebra de marca Mombasa y nos prepararon unos gin-tónic con los que animar la sobremesa.


La cocina de La Aldea, su constante actualización de la carta y el trato recibido por sus dueños fueron motivos más que suficientes para prometernos volver, esta vez ya por la noche, para cenar su famoso pica-pica, que siempre viene anunciado en su página de facebook.
Volvimos a Alcublas por el río blanco, Domeño viejo y el pantano de Loriguilla. Pero ésto ya será para otra ocasión...


8 comentarios:

Anónimo dijo...

Seré un pesado,erró lo de la vía gastronómica serrana sería lo suyo.

Anónimo dijo...

Erró no, quiero decir pero.

con el carrito del helao dijo...

Anda que le pegaís al quinto como Mingote, si sobró algo de Ribera del Duero, traerlo para aquí que yo no le hago ascos.

Anónimo dijo...

Tomate natural con calamres.
Huumm, que buena pinta tiene eso!

J.P Morgan dijo...

Se da por sentado que el magnifico espectáculo de Mamma Mía, que se representó el martes no es fruto de la casualidad. Lo es de el esfuerzo y trabajo de quienes lo hicieron posible.

Mi más cordial enhorabuena, pero sobre todo mi gratitud, porque por una noche no fue necesario ir a Broadway para ver las Estrellas.

Mil gracias.

Anónimo dijo...

Fue una pasada, jamás he visto un público tan entregado en un recinto donde no cabía un alfiler.
Aún me duelen las manos de aplaudir.

LA HISTORIA SE REPITE dijo...

Han tenido que pasar 57 largos años, desde que nos visito la última estrella.
Son pocos los que recuerdan a Sara Montiel, escoltada por dos ilustres motoristas de la época.
Sin embargo el talento estaba hay comprimido, apunto de estallar en cualquier momento con toda su vistosidad en forma de arte y desparpajo local.
Hasta que llegó la noche del martes y se subio el telón.
Como hace cincuenta y siete años, los y las del pueblo fueron actores y espectadores de algo que tardarán en olvidar nuestros oídos y nuestras retinas, y que será envidia de todo aquel que estuvo ausente.
Todos los de arriba del escenario muy bien. Mención a destacar el nieto del tio Miguel de las Dueñas Y la chiquilla de Paco Llatas, bailaban con la naturalidad digna de los y las figurines que se ven en la tele.
Los de abajo ya ni te cuento, aplaudiendo entre eufóricos y dudosos.
Pensando. ¿SERÁN ABBA DE VERDAD O SERÁN DEL PUEBLO?.

mingote dijo...

¿Que sabís vosotros o tras de estrellazas?....¡Hospera!,...que vine aposta dejándome la garrofa,... de Torres a La Pedrosa,... pa ver la función....¿Qué clase de mejunjes comes Ascensioníca?,...te mantienes igual de linda que una rosa....¡Galana!.